ESCRIBIDME

A

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CECIL B. DE MILLE

A LA MEMORIA DE UN COLOSO DEL CINE

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El cine tiene una historia grabada a fuego y sangre, contiene gotas de sudor, ilusiones, esperanzas, vivencias, fracasos e historias que han conmovido durante años a millones de seres humanos de todo el mundo. Algunos lo utilizan como simple pasatiempo..!siento pena por ellos!.. Otros como arma de aprendizaje y espejo donde reflejar los sueños que una vez nos mantuvieron con los ojos abiertos, en espera de ese algo mas, que haga realidad el pensamiento de que lo soñado puede cumplirse en cualquiera de las imágenes que han pasado, y pasaran incansables por nuestra retina cansada. Si al sueño se le pudiera dar color, éste sería el mismo arco iris, y si tuviera un nombre, estaría encabezado por muchos hombres y mujeres que ya no danzan por la faz de la tierra, pero que nunca podrán morir, porque dejaron una inmensa galería de secuencias y ahí estarán siempre para gozo y felicidad de los que hacemos del cine un medio de vida. El único titulo que personalmente yo podría poner a este laberinto de pasiones y sentimientos visuales, no podría ser otro que el máximo artesano que ha existido en la Industria, y sin lugar a dudas el que mejor ha sabido hacer del cine un espectáculo increíble y fastuoso, el que nos dejó rozar con la mirada aquellas túnicas bíblicas que relucían con ayuda de los focos, y nos embelesó con los rostros de hombres y mujeres etéreas en blanco y negro, que caían como maná absoluto de un crepúsculo  servido por dioses de carne y hueso, él poseía ya de por si un nombre que recuerda el propio cine, sin duda el mejor de todos:

 

CECIL B. DE MILLE

 

Al abrir cualquier página de la Biblia uno se encuentra con frases escritas por hombres que tuvieron mucho que ver con los tiempos en que las estrellas no se difuminaban, los planetas rendían culto al sol, y las aguas del mar servían de camino para que unos pies sagrados deslizasen con lentitud una línea y ésta fuera la apropiada para todos. Algunos ojos brillaban de expectación, otros de incredibilidad y los míos de admiración hacia el hombre, hacia sus enseñanzas, hacia sus palabras, gestos y no apartaban la mirada en las líneas que iba trazando en su caminar por las aguas. No puedo decir que el mar fuese negro, o que el cielo tuviera la tonalidad del azul mas resplandeciente, o que la sinuosidad del mar fuera el campo propicio para semejante milagro, solo se que La Biblia es el mas completo análisis del pensamiento humano y en ella danzan como locos, tanto creyentes como iconoclastas, porque su música es la rendición de la palabra en su mas justa medida y el resultado final a unos puede beneficiar, al igual que otros construyen una torre de Babel, donde los idiomas destruyen la coherencia mas absoluta. La Biblia es una época grande de la civilización, en ella se trazaron caminos, se abrieron incógnitas, y salieron a la luz personajes, historias y hechos que han mantenido erecto el pensamiento humano. Tal vez si cruzamos el túnel del tiempo nos encontremos con un mar muerto, donde reina el silencio, o tal vez la luz sea tan cegadora que, ya no nos queden dudas y nos aferremos al resplandor como mensaje de verdad.

 

No soy un hombre que desprecie las creencias metafísicas, por lo tanto no soy agnóstico, tampoco un creyente de rompe y rasga, pero sé que tras el túnel todo un mar de descubrimientos nos esperará algún día, desconozco su fuerza, color o presencia, pero mi avidez como buscador de la verdad, me hace sentirme pleno ante mi pensamiento, y no puedo encontrar mas solución para calmar mi sed, que adentrarme en los dominios del cine, apartar el telón rojo que cubre mi pantalla, apagar las luces y dejarme envolver por los trazos trabajados en mil colores de un hombre, que sin ser maestro de maestros, supo darnos a todos los que amamos el cine desde sus orígenes, una versión creíble de los caminos serpenteados que nos condujeron a ser espectadores y pacientes de unas películas que siempre serán ejemplo, espectáculo, teoría y historia, bajo el ojo avizor de un nombre clave en la historia del Séptimo Arte:

 

CECIL B. DE MILLE

 

Mi vida está unida a sus películas, como los amantes ante el placer, como los eternos buscadores ante el hallazgo del Santo Grial o como el ansia del gozo supremo y esto no es una búsqueda de adjetivos, o una irreverencia a los temas que el director tocaba en su filmografía, lo que motiva mi forma de expresión, es la realidad, tal y como la siento. En mi larga vida como cinéfilo, el color y la obra de Cecil B. De Mille, han formado y forman mis primeros recuerdos hacia las historias contadas en aquellas pantallas blancas, a los hombres que ejercían su autoridad ante un publico desvalido, a las grandes ninfas, mujeres brillantes de seda, o al misterio que encerraba la presencia de Dios en todas y cada una de las secuencias de sus películas. No podría ser honesto y hablar de uno de los nombres mas importantes de la cinematografía mundial, si obviara los motivos que me mueven a escribir sobre él, este es quizá el mas importante, el que amo, sin olvidar que muchos jóvenes del mundo aprenderán cuando lean este homenaje a De Mille, y conocerán uno de los pilares fundamentales del cine. Si a mí ver LAS CRUZADAS, EL SIGNO DE LA CRUZ, o LOS DIEZ MANDAMIENTOS, supuso un estallido de curiosidad hacia unos textos que vagan en el tiempo, y me hizo consultar libros, teorías, novelas y la misma Biblia, a ellos quiero indicarles, mas que a otros lectores, que sin la mano de Cecil B. De Mille el cine no sabría contar hazañas de la forma que lo ha ido haciendo en todos estos años, utilizando para ello un patronaje procedente de las penurias de una industria carente de recursos tecnológicos, ausente total de mucho, pero enriquecido por la astucia, inteligencia y profesionalidad de quien tiene en sus manos una varita mágica. Para mí De Mille es un nombre sagrado, tan inalcanzable o mas que el origen del cine, y escribir sobre él, supone uno de los mayores placeres que me he impuesto... Es como el Santo Grial y beber de él es como profanar el lugar sagrado donde vagan los ángeles, solo espero hacerlo con respeto.

 

Nació en el seno de una familia que procedía del teatro, sus padres escribían obras, en colaboración con David Velasco. Cecil, al igual que su hermano William, se convertiría en actor y dramaturgo. Pero lo que realmente hizo que aquel jóven se sumergiese en lo que mas deseaba, que era hacer del arte una forma de vida, fué cuando se asoció con Jesse L. Lasky y Samuel Goldwyn, formando una empresa productora, JESSE LASKY, años después sería la PARAMOUNT, utilizando todos los contactos que le fueron posibles con el mundo teatral para hacer películas, basándose en los éxitos teatrales de la época. Su primera película como director fué EL MESTIZO, era el año 1914 y la compañía comenzó a recibir elogios, categoría y un prestigio que desde entonces hasta nuestros días, todavía dura. Se contrataron directores, y De Mille, justo en ese momento, empieza a sentir como en su mente florecen las ideas, los temas que le interesan aparecen con fuerza en sus películas, algunas planteaban un problema moral, con algún toque de erotismo, todo unido a un extraordinario sentido comercial. Todo ese cúmulo de trabajo, escritos, guiones y una depurada realización, hicieron que se plantease grandes proyectos, de enormes presupuestos, y siempre con una total seguridad en si mismo. Sabía que podía manejar espectáculos de masas, hacer que el espectador se sobrecogiera y con su sentido de la composición, la imagen y el color, estilo muy personal al que se llegó a denominar "SELLO DEMILLE", creó films como LA OLVIDADA DE DIOS, o JUANA DE ARCO. También fue el primero en introducir en la pantalla temáticas sociales contemporáneas, como crisis matrimoniales, o la delincuencia juvenil. Estamos en 1921 y ya su nombre era sinónimo de imperio de colosos, reinaba en él como un faraón, como el mismo Zeus en el Olimpo y así se sentía. En su biografía, él mismo se denominaba: "Constructor del mas grande coliseo romano, donde existía un solo emperador: EL CINE".

  

En 1925 se convirtió en un director totalmente independiente. Abandonó la Paramount, pero jamás cambió su método, su estilo y su audacia tras la cámara, era como el ojo enorme que abarca colores, situaciones, secuencias, masas e historias contadas con el mas pulcro sentido de la profesionalidad, su visión era tan amplia que se llegó a comentar de él, que sus dominios visuales superaban el visor de 14 cámaras unidas para una sola secuencia y podía al mismo tiempo dejar caer una túnica se seda sobre el cuerpo de una actriz, con la elegancia que desprenden las mismas ninfas en los lienzos que representan los episodios de la mitología. Nadie como De Mille para hacernos creíbles a Cleopatra, el erotismo multicolor de Dalila, o la perversidad del propio faraón, bajo vestimentas de oro, rodeados del atrezo justo, en cada momento en que desarrolla sus historias. Era un visionario absoluto y no creo que en la historia del cine, por mucho que busquemos, encontremos un nombre que pueda hacerle sombra. Películas como REY DE REYES, EL SIGNO DE LA CRUZ, LAS CRUZADAS, UNIÓN PACIFICO, CLEOPATRA, SANSÓN Y DALILA, EL MAYOR ESPECTÁCULO DEL MUNDO Y LOS DIEZ MANDAMIENTOS, son muestra de ello, porque son historias extraordinariamente filmadas, que contaban con el favor de un publico incondicional, que había pasado la puerta del sonoro hacia años y se sentían con una capacidad de adaptación totalmente orquestada por un dios llamado Zeus, que un día abandono su Olimpo, dejando caer sobre la tierra el color, el lujo, la historia y el oro, como maná y presente para alimentar la avidez de magia que el espectador exigía. El pensamiento político de CECIL B. DE MILLE, no es a estas alturas ningún secreto y tampoco impedimento para enjuiciar su filmografía. Siempre he querido separar las ideas políticas de las gentes que navegan en los barcos del arte, porque lo fundamental y lo que interesa de ellos es su labor artística, su repercusión en los capítulos que componen las hojas que puedan caer del árbol de su trabajo y a los cuales todos los amantes del cine nos debemos. De Mille, era un gran ultra-conservador, católico hasta los huesos, y sus ideas le produjeron mas complicaciones que ventajas, sobre todo al ser llamado, junto con muchos nombres influyentes del cine en la investigación del brutal Joseph MacCarthy , en su triste Comisión de Actividades Antiamericanas, cuya misión era acabar con los intelectuales y artistas demócratas, antifascistas y comunistas, en su "caza de brujas", y hacerle confesar nombres de actores, escritores y directores que simpatizasen con esas ideas. Las sesiones a las que fué sometido y los documentos que existen al respecto, son un hecho, pudiéndose consultar libremente. Nunca una idea política, sea del color que sea, debe influir a la hora de enjuiciar a un profesional dentro de cualquier arte, pueden tener una inclinación, eso es obvio y natural, lo que no se puede es catalogar, poner una marca o señalar con el dedo, si unas ideas no comulgan con las de otros. Yo creo que en el respeto y en la admiración por una labor artística, está el secreto.

 

 

 

 Partiendo de este punto, se puede admirar los escritos de un Arthur Miller, o la trama argumental de una película como NOVECENTO, de Bertolucci, con el mismo interés de las frases bíblicas del profeta Moisés, o admirar la escena final de EL SIGNO DE LA CRUZ. El cine es ante todo imagen, es como una lancha cargada de cientos de argumentos que gritan por salir a la superficie y lanzarse al océano del espectáculo, para ser admirados por el mundo, solo los diferencia su color, o la bravura del mar. Solo las aguas que rodean la nave, cargada de un cine al servicio del publico, son las que deben acompañar el valor, la destreza o el interés hacia ellos. Pero sean buenos o malos nadadores, el espectáculo es la única cosa que debe importar, porque el cine, vuelvo a repetir, es imagen y entretenimiento, lo demás lo dice el publico cuando llena las salas. Creo que la diferencia entre un director como CECIL B. DE MILLE y otro como BERNARDO BERTOLUCCI, está en la forma de plantean las secuencias, el estilo visual, su profesionalidad...... Ellos, como muchos nombres sobresalientes del cine, están por encima del bien y del mal, solo nos dejan un camino sembrado, el que nos conducirá al final del túnel, donde el cine espera, como única y absoluta meta. No obstante quiero puntualizar que cuando preparó LOS DIEZ MANDAMIENTOS, contó con el actor Edward G. Robinson para el papel de Dathán, a pesar de estar incluido en "La lista negra", de MacCarthy y tener limitado su trabajo en el cine. Cecil supo vencer este obstáculo y le dió la oportunidad al actor de recrear su valía como actor en el film. Eso demuestra la calidad humana de DeMille, y huelgan mas comentarios. De Mille trabajó con muchos actores, con infinidad de profesionales, y se hicieron muchos comentarios sobre su personalidad, su presunta tiranía.....algunas frases son leyenda, otras fueron infundadas, pero creo que nada mejor que lo que de él dijeron los mismos actores que le conocieron muy de cerca, para llevarnos a la verdad mas absoluta.

 

" Cuando me llegaba una propuesta para trabajar con DeMille, todo en mí se transformaba, era como si el cielo mismo entrase en mi residencia y todo se iluminara. No me importaba el dinero, o el personaje a interpretar, solo pensaba que Cecil me dirigiría, es todo. Yo sucumbí a sus encantos cuando el cine no tenía sonido, como decía mi personaje de SUNSET BOULEVARD, solo cuando los actores poseíamos imagen, movimiento, garra......!NO NECESITÁBAMOS DIÁLOGOS, TENÍAMOS EXPRESIÓN....(GLORIA SWANSON).

 

Wilder hizo una critica tremenda sobre Hollywood, pero puedo asegurar que todo era cierto, casi idéntico al film, pero al entrar Cecil en escena, esa acidez fué tan dulce que aún hoy, al cabo de muchos años, siento ese encuentro como algo muy querido por mí. En 1925 se convirtió en un director totalmente independiente. Abandonó la Paramount, pero jamás cambió su método, su estilo y su audacia tras la cámara, era como el ojo enorme que abarca colores, situaciones, secuencias, masas e historias contadas con el mas pulcro sentido de la profesionalidad, su visión era tan amplia que se llegó a comentar de él, que sus dominios visuales superaban el visor de 14 cámaras unidas para una sola secuencia y podía al mismo tiempo dejar caer una túnica se seda sobre el cuerpo de una actriz, con la elegancia que desprenden las mismas ninfas en los lienzos que representan los episodios de la mitología. Nadie como De Mille para hacernos creíbles a Cleopatra, el erotismo de Dalila, o la perversidad del propio faraón, bajo vestimentas de oro, rodeados del atrezo justo, en cada momento en que desarrolla sus historias. Era un visionario absoluto y no creo que en la historia del cine, por mucho que busquemos, encontremos un nombre que pueda hacerle sombra. Películas como REY DE REYES,  SANSÓN Y DALILA, EL MAYOR ESPECTÁCULO DEL MUNDO Y LOS DIEZ MANDAMIENTOS, son muestra de ello, porque son historias extraordinariamente filmadas, que contaban con el favor de un publico incondicional, que había pasado la puerta del sonoro hacia años y se sentían con una capacidad de adaptación totalmente orquestada por un dios llamado Zeus, que un día abandono su Olimpo, dejando caer sobre la tierra el color, el lujo, la historia y el oro, como maná y presente para alimentar la avidez de magia que el espectador exigía.

           

 

 

 

El pensamiento político de CECIL B. DE MILLE, no es a estas alturas ningún secreto y tampoco impedimento para enjuiciar su filmografía. Siempre he querido separar las ideas políticas de las gentes que navegan en los barcos del arte, porque lo fundamental y lo que interesa de ellos es su labor artística, su repercusión en los capítulos que componen las hojas que puedan caer del árbol de su trabajo y a los cuales todos los amantes del cine nos debemos. De Mille, era un gran ultra-conservador, católico hasta los huesos, y sus ideas le produjeron mas complicaciones que ventajas, sobre todo al ser llamado, junto con muchos nombres influyentes del cine en la investigación del brutal Joseph MacCarthy , en su triste Comisión de Actividades Antiamericanas, cuya misión era acabar con los intelectuales y artistas demócratas, antifascistas y comunistas, en su "caza de brujas", y hacerle confesar nombres de actores, escritores y directores que simpatizasen con esas ideas. Las sesiones a las que fué sometido y los documentos que existen al respecto, son un hecho, pudiéndose consultar libremente. Nunca una idea política, sea del color que sea, debe influir a la hora de enjuiciar a un profesional dentro de cualquier arte, pueden tener una inclinación, eso es obvio y natural, lo que no se puede es catalogar, poner una marca o señalar con el dedo, si unas ideas no comulgan con las de otros. Yo creo que en el respeto y en la admiración por una labor artística, está el secreto. Partiendo de este punto, se puede admirar los escritos de un Arthur Miller, o la trama argumental de una película como NOVECENTO, de Bertolucci, con el mismo interés de las frases bíblicas del profeta Moisés, o admirar la escena final de EL SIGNO DE LA CRUZ. El cine es ante todo imagen, es como una lancha cargada de cientos de argumentos que gritan por salir a la superficie y lanzarse al océano del espectáculo, para ser admirados por el mundo, solo los diferencia su color, o la bravura del mar. Solo las aguas que rodean la nave, cargada de un cine al servicio del publico, son las que deben acompañar el valor, la destreza o el interés hacia ellos. Pero sean buenos o malos nadadores, el espectáculo es la única cosa que debe importar, porque el cine, vuelvo a repetir, es imagen y entretenimiento, lo demás lo dice el publico cuando llena las salas. Creo que la diferencia entre un director como CECIL B. DE MILLE y otro como BERNARDO BERTOLUCCI, está en la forma de plantean las secuencias, el estilo visual, su profesionalidad...... Ellos, como muchos nombres sobresalientes del cine, están por encima del bien y del mal, solo nos dejan un camino sembrado, el que nos conducirá al final del túnel, donde el cine espera, como única y absoluta meta. No obstante quiero puntualizar que cuando preparó LOS DIEZ MANDAMIENTOS, contó con el actor Edward G. Robinson para el papel de Dathán, a pesar de estar incluido en "La lista negra", de MacCarthy y tener limitado su trabajo en el cine. Cecil supo vencer este obstáculo y le dió la oportunidad al actor de recrear su valía como actor en el film. Eso demuestra la calidad humana de DeMille, y huelgan mas comentarios. De Mille trabajó con muchos actores, con infinidad de profesionales, y se hicieron muchos comentarios sobre su personalidad, su presunta tiranía.....algunas frases son leyenda, otras infundadas

 

 

 

 

 

Pero creo que nada mejor que lo que de él dijeron los mismos actores que le conocieron de cerca, para llevarnos a la verdad mas absoluta:

 

!Era uno de los hombres mas nobles, educados y rectos de cuantos he conocido en mi larga vida, y puedo asegurar que he conocido un buen numero de ellos. Cuando me llegaba una propuesta para trabajar con DeMille, todo en mí se transformaba, era como si el cielo mismo entrase en mi residencia y todo se iluminara. No me importaba el dinero, o el personaje a interpretar, solo pensaba que Cecil me dirigiría, es todo. Cuando Wilder añadió en el guión de EL CREPÚSCULO DE LOS DIOSES, la secuencia en que Norma va a los Estudios Paramount, le dí tantos besos en su rostro, que tuvo que lavarse la cara, para borrar parte de mi maquillaje. Wilder hizo una critica tremenda sobre Hollywood, pero puedo asegurar que todo era cierto, casi idéntico al film, pero al entrar Cecil en escena, esa acidez fué tan dulce que aún hoy, al cabo de muchos años, siento ese encuentro como algo muy querido por mí. No me cabe la menor duda de que trabajar con él, fué lo mas gratificante que me sucedió en mi carrera"

(GLORIA SWANSON).

 

"Tenía el encanto del hombre maduro y del niño que todos los hombres llevan tras de sí. Fué un lujo estar a sus ordenes y rodar EL MAYOR ESPECTÁCULO DEL MUNDO. No solo me divertí haciéndolo, sino que lo recuerdo como un juego mas que un trabajo. Mi personaje tenía mucho de mi, mucho mas de lo que nadie tal vez vió, pero él con su ternura y su elegancia hicieron que me sintiera orgullosa de tener 29 años y ser como soy".

 (GLORIA GRAHAME).

 

"Atravesaba uno de los peores momentos de mi vida cuando trabajé con él. Se puede decir que me daba igual todo, fueron días terribles que prefiero olvidar, pero bastó con charlar con él durante una hora para inyectar a mi vida todo el ánimo y la fuerza para interpretar mi personaje en LAS CRUZADAS, con la seguridad que DeMille exigía. Fué un hombre inolvidable".

(LORETTA YOUNG).

 

"Fué mi amigo, mi confidente, mi maestro....nunca le olvidaré. Sus películas son autenticas joyas del cine, yo creo que hasta su nombre posee algo de cinematográfico. De todo lo que he hecho, LOS DIEZ MANDAMIENTOS y EL MAYOR ESPECTÁCULO DEL MUNDO, las considero mis mejores aportaciones a mi carrera. Hablábamos largo, durante horas y horas, cuando no trabajábamos. Sabía que podía contar con él siempre. Era como un padre para todos, no conozco a nadie que pueda hablar mal de él, y si alguno lo ha hecho, no merece la pena decir quien ha sido. Me dejó total libertad para interpretar a Moisés, nunca me dijo si estaba bien o mal, simplemente sonreía. Decía que nadie podía ser el profeta mas que yo. A esto denomino amistad."

 (CHARLTON HESTON).

  

"Tenía el atractivo de los mismos personajes que llevó a la pantalla. Debo confesar que por mas que me insinué, por mas situaciones que puse para comprometerle, nunca conseguí nada. Estaba demasiado enamorado de su esposa..!Fué una lastima!.. Como cineasta nadie como él para extraer todo el erotismo que había en mí y para hacer que Dalila fuera el mismo demonio. Estaba pendiente hasta de los mas mínimos detalles sobre mi vestuario, si veía un pliegue que no le convencía de mi túnica, repetía la escena hasta estar convencido de que su caída era perfecta. Jamás conocí a alguien como Cecil, era único".

 (HEDY LAMARR).

 

"Le amé profundamente, y le recuerdo a cada instante como un regalo que la vida me dió. Consiguió que pareciera una Reina de Egipto tremendamente atractiva, cuando no lo soy en absoluto"

CLAUDETTE COLBERT)

 

"He llegado a envidiar dentro de mi profesión a muchos compañeros, quizá sea normal, pero con DeMille era lo contrario, él me hacía siempre ver que lo que estaba haciendo era perfecto, que nadie como yo podía representarlo. Le debo mucho y eso no puedo olvidarlo...Cuando fué a verme a Broadway, mientras representada EL REY Y YO, coincidía en que precisamente no era uno de mis mejores días, pero las palabras que me dijo elevaron mi espíritu, fué lo mejor que me dijeron nunca, siempre las recordaré...!era excepcional!."

 (YUL BRYNNER).

 

 

Con BÚFALO BILL, el maestro buscó adentrarse en la propia leyenda sin olvidar el romanticismo entre los personajes de la historia, así era Cecil B. DeMille, un hombre que buscaba siempre el sentimiento, la calidez humana, dentro del mismo espectáculo que es el cine. Son numerosas las muestras de ello a lo largo de su trayectoria, lo vemos claramente en UNIÓN PACIFICO, donde quiso recrear con obsesiva precisión la unión del país a través del ferrocarril, con la lucha, el ímpetu y el coraje de los hombres y mujeres que sufrieron para conseguirlo. En todos los casos, De Mille contaba siempre con los actores ideales para sus películas. Se comentaba que la elección de los actores era una de las claves de su éxito, en las que invertía mucho tiempo, antes de tenerlo listo. Contó con lo mejor de la industria, barajó los nombres mas importantes y dió siempre a la mujer un lugar preferente para sus aventuras, actores y actrices por igual respondían con enorme fuerza interpretativa a las exigencias del director, el cual siempre les dejaba improvisar, dándoles total libertad, resultados que se ven claramente en la pantalla. Nunca mujeres como Lupe Vélez, Jean Arthur, Bárbara Stanwyck o Paulette Goddard, estuvieron mejor que en los films que interpretaron a sus ordenes.

 

 

 

 

 

La producción histórica estuvo siempre rodeada del éxito que despertaba la superproducción en buena parte del público. Con EL SIGNO DE LA CRUZ, reunió la riqueza del gran decorado con la sensualidad y el erotismo que surgía de las relaciones en el entorno de Nerón y su esposa Popea. CLEOPATRA, quizá fue una de las versiones más logradas de todas las que se acercaron hasta la fecha al personaje, salvando las distancias que existen entre una CLEOPATRA filmada en 1934 y la obra maestra de Joseph L. Mankiewicz del año 1963. La actriz Claudette Colbert, se convirtió en el eje central de la historia y mantuvo con una presencia inteligente toda la apuesta sensual que tanto preocupaba a De Mille para encarnar a la reina de Egipto. Los temas bíblicos son, para la mayoría, la referencia de la obra de De Mille. Evidentemente, consiguió algunas de sus cotas más importantes, pero la comercialidad y el tono de superproducción que rodeó sus trabajos restan en alguna medida el carácter apasionado e íntimo de sus películas. No obstante, en SANSÓN Y DALILA, Hedy Lamarr se convierte en la tentación con la misma fuerza que lo había hecho en su momento Gloria Swanson, y en LOS DIEZ MANDAMIENTOS, con dos grandes interpretaciones por parte de Chalton Heston y Yul Brynner, son el ejemplo de parte de las monumentales aportaciones de uno de los mas grandes directores que dió Hollywood y en donde logra reunir sentimiento y espectáculo, unidos para el mismo fin.

 

He frecuentado varios Estudios de Cine, donde se han rodado algunos films que a veces prefiero olvidar, he conocido a actores y actrices de fama, comprobando su bipolaridad en el momento que se pronuncia la palabra...!acción!. No quiero profundizar qué películas eran y a qué actores me refiero, porque es una época de hace ya muchos años, pero aún escucho el movimiento de los electricistas, los decoradores, modistas, efebos y gente que forman "La corte de la mentira y el halago", que llevan algunos personajes, pero de todo ello, aunque duelen los mordiscos recibidos, no he podido olvidar la magia y ese ambiente con su olor a madera fresca, a pintura recién utilizada, y el polvo que danza en el aire, producido por el maquillaje. Ese es mi mundo, siempre lo he sabido y cierro los ojos con fuerza, respiro hondo y cuando los voy abriendo, imagino que el tiempo ha retrocedido sesenta o setenta años, y me encuentro en el interior de los Estudios Paramount, veo el pelo canoso de un Cecil B. DeMille subido en su grúa, dando ordenes, veo al fondo el brillo de unas túnicas, el decorado que representa una ciudad con enorme realismo y los actores, esas gentes a las que venero, diciendo sus diálogos bajo la penetrante mirada del maestro. Podía ser el rodaje de CLEOPATRA, o SANSÓN Y DALILA, o tal vez el interior del palacio de la hermana del faraón, en esa bellísima secuencia, henchida de tonalidades azules, cuando descubre la cesta de mimbre que arrastra en Nilo, en LOS DIEZ MANDAMIENTOS......Pero despierto y el escenario está vacío, los años han pasado y no me queda mas que el recuerdo de haberme sentido por un instante parte del decorado. Nunca podré hacer realidad mi sueño, pero vive en mí con gozo, reina en mi cerebro y a esta ensoñación nunca cerraré mis puertas de golpe, porque son visiones que llevo y conservaré eterno en mí cansado corazón, porque es el cine que yo quiero y amo...

 

De Mille fue uno de los directores menos convencionales que he conocido. Ejerció una autoridad casi férrea sobre los rodajes e igualmente a la hora de preparar al mínimo detalle sus producciones. Además de contar con una de las mejores secretarias personales que hubo en Hollywood, Gladys Rosson, supo rodearse del mejor equipo, especialmente de operadores-directores de fotografía. Aparte de Wyckoff en su primera etapa, aprovechó posteriormente las aportaciones de J. Peverell Marley, Harold Rosson, Karl Struss y Victor Milner. También influyó en su obra el trabajo de la guionista Jeannie McPherson y Anne Bauchens fue su la eficaz colaboradora que necesitó para el montaje de casi todas sus películas, ahí estaba el secreto de su éxito, en la belleza del espectáculo que trasmitía, en como decían sus frases los grandes actores con que trabajó, ahí estaba él dirigiendo una orquesta con la sinfonía mas bella que el ser humano pudiera escuchar, porque sus adagios poseían la belleza y la perfección del mejor equipo del mundo. Su itinerario creativo se fundamentó siempre en el diseño de grandes decorados, tremendos exteriores y exuberantes y cuidados interiores, en los que logró conjugar grandes acciones con las más íntimas de las historias, pero siempre con un gran acontecimiento de fondo, sobre situaciones muy claramente definidas y relaciones conflictivas que emanan del deseo de la comunicación, aunque algunos personajes se movían entre la luz y la sombra misteriosa que encierra todo ser humano, ese era su sello, y todo esto me enseño a amar el séptimo arte.

 

 

 

 

 

Tuvo un gran problema familiar al decidir su hija Katherine DeMille contraer matrimonio con el actor Anthony Quinn, porque el director no simpatizaba con Quinn, ni le consideraba un porvenir brillante para su hija, pero cedió y se casaron al final. DeMille estuvo mucho tiempo manteniendo las relaciones muy tirantes con la pareja, pero al final todo volvió a su cauce, y en 1987 se le concedió a Anthony Quinn el premio CECIL B. DEMILLE a toda su labor cinematográfica, tal y como el maestro dejó escrito antes de morir en una carta que envió a la Asociación de críticos HFPA (Hollywood Foreign Press Association. Yo, no tengo ni la autoridad, ni el poder de la critica para extraer de este nombre emblemático los puntos negros que pudieran haber existido en su vida personal. No es que no tengo poder, es que por mas que he buscado, he consultado y he emborronado líneas, solo "La caza de brujas" de aquella época negra de los EEUU es lo mas negativo que pude encontrar, y ya sobre ello hice mi comentario y los actos que Cecil B. DeMille posteriores al brutal acontecimiento han demostrado la humanidad de este maestro de la imagen. Creo que al barajar los cientos de nombres que construyeron una etapa gloriosa del cine clásico, hay muchos que se afianzaron en "La casa de brujas", que sirvieron como esclavos a los dictámenes de MacCarthy, e influenciaron negativamente, destruyendo muchas carreras que eran ejemplo de profesionalidad. Tarde o temprano fueron saliendo a la luz y siguieron su camino hacia Oz, pero ya iban marcados por una "Lista Negra", a la que Cecil B. DeMille no prestó interés ninguno. Creo que una frase que dijo el actor Edward G. Robinson simplifica esta etapa de un Hollywood censurado:

 

"Al verme en la lista negra de MacCarthy me sentí hundido, creí que mi vida como actor tocada a su fin. Ya no podría interpretar a esos malvados ambiciosos, ni demostrar mi posible valía ante las cámaras. Recuerdo aquella mañana cuando me llegó un telegrama del propio DeMille, ofreciéndome el maravilloso papal de Dathan en LOS DIEZ MANDAMIENTOS, no me lo creía, casualmente él fué uno de los testigos del juicio y me daba la oportunidad de mi vida. Recuerdo que salí en mi coche, dejé todo lo que tenía en la mano y fué a verle en persona. Estaba en aquellos monumentales Estudios, en su despacho, rodeado de papeles, con su fiel  Anne Bauchens. Cuando entré y le tuve frente a frente, solo emitió una sonrisa, solo eso. Anne se acercó a mí y me entregó un grueso guión. Lo demás es historia. Siempre recordaré aquel momento y comprendí que él supo enseguida que nadie como Edward G. Robinson podía dar vida a Dathan. A esto le llamo yo ser un autentico profesional."

(EDWARD G. ROBINSON).

        

 

 

 

 

 

De la mano de mi padre y en compañía de mi mas intimo amigo de aquellos años, salí una tarde hacia el Cine Monumental de Madrid, muy cerca de mi domicilio, en plena calle de Atocha. Mis ojos se abrieron como platos y observé la enorme fila que daba la vuelta al edificio del cine......Eran otros años....los cincuenta-sesenta, eran otros tiempos, no existía ni la Televisión, ni los aparatos reproductores de DVD y España sobrevívía a los finales cincuenta, principio de los sesenta, como humanamente podía. Pero dentro de la oscuridad de una sociedad henchida de carencias, el brillo del cine iluminaba nuestras vidas, y a él nos encaminábamos como todos los sábados. Esta vez recuerdo, aunque hace mucho tiempo que toda la parte frontal del Cine Monumental tenía el color atrayente del mismo cine, del espectáculo que yo ansiaba y que en unión de mi padre y mi amigo Guillermo, íbamos a devorar como futuros y hambrientos cinéfilos. La marquesina que cubría el cine constaba de dos enormes laterales, en uno Charlton Heston en Moisés, y en el otros Yul Brynner, como el Faraón Ramses, en el centro, entre ambos, la brillante secuencia del mar rojo y en letras luminosas.... el nombre de LOS DIEZ MANDAMIENTOS, seguidos de otras letras no menos ostentosas que se me quedaron grabadas:

 

"UN FILM DE CECIL B. DEMILLE".

 

Quedaban unos momentos para entrar, todo era ilusión, ansias de ver, saber y conocer, y cuando mis pasos se adentraron en la oscura sala, mis ojos de llenaron de espectáculo, color, música, y una Biblia de proporciones gigantescaza me invitaba a pasear gozoso por sus hojas. Desde aquel día, un año antes de la muerte de mi padre, años antes de mi descubrimiento de placeres ocultos y notando que poco a poco me hacia un hombre de húmedas manos y cerebro abierto al arte, supe que aquella fecha, aquel sábado me hicieron el regalo mas provechoso y al que he sacado mas partido de todos los que llegaron después, porque preparé mi mente a rendir tributo de admiración y homenaje a una labor digna de un imperio de titanes, extraída de la mente de un maestro. Desde entonces, el cine dejó de ser un simple entretenimiento, ha penetrado en mí y danza desenfrenado desde entonces con libertad absoluta, devolviéndome la grandiosidad de un arte que amo y de un color que envuelve todos mis sentidos. 

 

Cecil B. De Mille había finalizado “LOS DIEZ MANDAMIENTOS” con 75 años y se puede considerar que fue el último gran empresario del Hollywood mítico. Fué un hombre paternal, cariñoso y fuerte; contrataba a sus actores, les daba plena libertad para actuar, les colocaba en las paginas mas emblemáticas de la historia, fijaba el encuadre y pronunciaba "acción", que era como el canto de sirena, donde dejaba escuchar su propia música, en alas y en honor al cine que tanto amó. LOS DIEZ MANDAMIENTOS,  fue su última y más exitosa película a lo largo de 40 años de carrera.

 

 Tal vez si cruzamos el túnel del tiempo nos encontremos con un mar muerto, donde reina el silencio, o tal vez la luz sea tan cegadora que, ya no nos queden dudas y nos aferremos al resplandor como mensaje de verdad.

 

 

 

 

DESCANSA EN PAZ, MESTRO DE MAESTROS

 

 

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