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FRANCO ZEFFIRELLI

 

UN AMANTE DE LA BELLEZA AL SERVICIO DE ARTE

 

 

 

 

 

 

 

 

Franco Zeffirelli pertenece a una cantera de la mas brillantes que ha dado la cinematografía italiana, sus seguidores se cuentan por miles, y sus detractores por cientos....Eh ahí, el contrapunto del genio, el sentido de la genialidad, batallones de admiradores y malintencionados convulsos, a veces con trágico resultado. Pero con todo y con eso, Franco Zeffirelli pertenece al neorrealismo italiano, al igual que DeSica, Visconti o Scola, con la diferencia que Zeffirelli ha mirado mas hacia el espectador, se ha volcado mas hacia el espectáculo en sí y nos ha proporcionado momentos interesantes de unas épocas que todos veíamos en nuestras pupilas, sin decidirnos a saber si eran ciertas o estábamos despertando de un sueño. La primera noticia que tuve de la existencia de Zeffirelli fué cuando presencié el film ROMEO Y JULIETA, siempre fué una de las obras literarias que mas me impresionaron en mi vida, desde pequeño, aquella decisión de morir porque el ser que amas ya no vive, no lograba darle forma en mi cerebro, no creía que se pudiera morir por amor. La obra de Shakespeare influyó mucho en mis jóvenes años, hasta el punto de leerla muchas veces, representarla con un grupo de viejos amigos y para concluir, se completó al ver en cine la obra de Franco Zeffirelli, con la minuciosidad, el color, la puesta en escena, la convincente interpretación de sus jóvenes protagonistas, y sobre todo, el alarde visual que el director recrea, hasta en las mas insólitas de las secuencias, las de menor importancia, en todas el toque Zeffirelli está presente y desde entonces no he dejado de seguir una larguísima filmografía, con sus luces y sombras. La dirección de las mas importantes operas en los recintos de culto del mundo operístico, dando a obras de Verdi, como a otros muchos autores, la magnificencia, el color y el espectáculo que la Opera necesitaba, sin dejar de ser fiel a su sello característico, impregnando una belleza común en sus Films.

 

 

 

Recuerdo cuando terminó la película HERMANO SOL, HERMANA LUNA..... No me sentía con fuerzas de abandonar el cine, creía que el film continuaba, no daba crédito a que aquella bellísima historia sobre Francisco de Asís pudiera irse de mis ojos, y su música dejase de sonar. Recuerdo la película con enorme cariño, nunca hasta entonces había visto ningún trabajo de Zeffirelli, ni siquiera la mas conocida, como era ROMEO Y JULIETA. Me sentí como desnudo, no se explicar la sensación, solo que jamás habia visto tan claramente como se podía contar una historia difícil, triste y peligrosa, en donde hubiera sido fácil caer en la cursilería, y darnos toda una lección del mejor cine visto en los últimos años, con actores desconocidos. Todo desfila como un reloj y quede fascinado para siempre.

 

 

 

 

 

Franco creció durante sus primeros años al lado de su madre, que murió prematuramente, víctima de tuberculosis, cuando el pequeño Gianfranco sólo contaba ocho años de edad. El futuro cineasta quedó entonces al cuidado de una prima de su progenitor, que fue su tutora hasta que el joven alcanzó la mayoría de edad. Interesado, en su juventud, por la Arquitectura, Franco Zeffirelli se matriculó en la Academia di Belle Arti de su ciudad natal, donde llegó a licenciarse en dicha materia. Sin embargo, pronto se sintió más atraído por el mundo del cine, el teatro y los medios de comunicación; y así, tras un breve período como colaborador en Radio Firenze, debutó en el celuloide en calidad de actor, interpretando el papel secundario La Diputada Angelina, del director romano Luigi Zampa. Durante sus estudios de Arquitectura, Zeffirelli había descubierto su inclinación por las artes plásticas y la decoración, por lo que unió esta afición a su interés por el mundo del espectáculo y empezó a trabajar como decorador y escenógrafo en el Teatro della Pérgola. Allí, además de aprender numerosos trucos de escenografía que habrían de serle de gran utilidad en el futuro, conoció al director de cine Luchino Visconti, a cuyo equipo pronto se incorporó, en condición de ayudante de dirección. Este período de formación al lado de Visconti, asistiendo a los rodajes de algunas películas suyas tan celebradas como La tierra trema, Bellissima y Senso, influyó de forma decisiva en el estilo que luego habría de caracterizarle. Con esta experiencia, durante el primer lustro de los años cincuenta Franco Zeffirelli se independizó y empezó a trabajar como escenógrafo, decorador, diseñador de vestuario de óperas; durante muchos años, habría de compaginar estas actividades, sobre todo, la que le vinculaba con el mundo operístico, con su dedicación a la dirección cinematográfica. Triunfó, por aquel tiempo, con la puesta en escena de la obra Lulù, y fue muy aplaudido también por sus trabajos como ayudante de dirección de cineastas de la talla de Michelangelo Antonioni, Vittorio de Sica y Roberto Rossellini.

 

 

 

 

 

A los setenta años, hizo pública su homosexualidad, afirmando haber mantenido romances con Luchino Visconti o haber estado enamorado de Maria Callas. Aunque no gustaba de usar el calificativo gay. Fue nombrado miembro del Senado italiano en 1994 formando parte de las listas del partido conservador Forza Italia, liderado por Silvio Berlusconi.

 

Mi primera relación homosexual fue con un campesinote, se llamaba Vieri, y estaba escondido en aquellos bosques. Dormimos en una noche gélida envueltos en una manta dentro de una cueva. Fue una experiencia bonita, porque éramos tan jóvenes. Nos pegamos el uno al otro, mientras el peligro nos rodeaba por todas partes. Alrededor estaban los alemanes, que nos habrían colgado si nos hubieran descubierto.

 

 

 Franco Zeffirelli , es un artista con gusto por la exuberancia y el barroquismo, lo que se reflejó en sus románticas producciones de ópera , en sus versiones populares de Shakespeare y en su vida social (se declaraba «homosexual, no gay») y política como furibundo anticomunista .

 

 

 

 

Franco Zeffirelli ,  fue capaz de pasar con gran facilidad del cine al teatro y a la televisión, en una carrera artística que se prolongó durante más de 60 años, trabajando con los más grandes artistas del cine, el teatro y la opera y recibiendo numerosos reconocimientos y premios , entre ellos cinco David di Donatello -galardones de la Academia del cine italiano- y catorce candidaturas de sus películas a los Oscar , entre ellas dos personales: por «Romeo y Julieta», en 1968, como mejor director, y por «La Traviata», en 1982, al mejor guión. Precisamente, su último trabajo, un sueño cultivado durante más de diez años, fue la dirección de una nueva «Traviata» que abrirá la programación del Festival lírico de la Arena de Verona el 21 de junio. Pero el maestro miraba ya al futuro, a su nuevo proyecto : un «Rigoletto» cuyo debut estaba previsto para el 17 de septiembre de 2020 en Omán, en la Royal Opera House de Muscat....Según una investigación que duró más de 40 años, publicada en 2016, sobre el árbol genealógico de Leonardo da Vinci , Franco Zeffirelli era uno de los 35 descendientes vivos en línea directa del genio del Renacimiento, después de 15 generaciones. Estudiante en la Academia de Bellas Artes y en la Facultad de Arquitectura de su ciudad, Florencia, Zeffirelli vivió una adolescencia y juventud con problemas, por falta de familia. Era hijo ilegítimo de un hombre ya casado que nunca quiso reconocerlo y la madre murió cuando él solo tenía seis años. Se enamoró muy joven del arte y se involucró en la lucha antifascista con partisanos, como cuenta en su película más sentida y emotiva, «Un té con Mussolini» , recuerdo de su Florencia en guerra.

 

 

 

 

Pero la vida personal del director no era tan brillante como sus trabajos. Empleaba gran parte de su tiempo en dibujos, afición que le venía desde su estancia en la Academia de Bellas Artes, buscaba afanoso la perfección, sobre todo en el cuerpo masculino y buscaba entre los mas escondidos rincones de Venecia y de Roma, los cuerpos que necesitaba. Su homosexualidad le jugó malas pasadas en estas búsquedas, y se llegó a comentar las cantidades de dinero que pagaba a sus modelos por posar para él, lienzos que aún conserva y en los que empleaba excesivo tiempo. Franco era un hombre muy atractivo en aquellos años, y tenia mucho éxito entre los dos sexos. Uno de aquellos modelos, llamado Renato Lombardo, escribió un libro, publicado en Argentina, en el cual hacia referencia a su maestro, como él denominaba a Zeffirelli, habló de él con la naturalidad que habla un niño cuando pregunta algo sobre un cuento, y alaba el carácter, la educación, la enorme sensibilidad y lo mucho que aprendió en los dos años y medio que convivió con Franco Zeffirelli. Actualmente Renato Lombardo es un disputado coreógrafo y estilista, aclamado en todo el mundo, pero él siempre alude que todo lo que sabe, todo lo que aprendió se lo debía a aquel hombre silencioso, que una noche fría de Febrero, vagabundeando entre los canales y callejuelas de Venecia, le ofreció un techo, un plato de comida caliente y le entregó dos años y medio de su vida, sin pedirle a cambio mas que posara desnudo. Lombardo amó intensamente a Franco, y su relación fué una de las mas notables que existieron en la vida del director, también Zeffirelli le menciona en sus memorias. Renato tuvo que abandonar Italia, marchándose a EEUU, lugar donde vivió algunos años, después de ver como la relación se iba deteriorando, pero no por culpa de Zeffirelli, sino por la enorme diferencia de edad que existía entre ambos. Posteriormente en la vida del director hubo muchos Renatos, pero a fin de cuentas era natural, Franco era un hombre refinado, famoso, rico y su debilidad por los jóvenes italianos era sabida. Se cuenta que para elegir al protagonista de su film ROMEO Y JULIETA y antes de dar con a Leonard Whiting, actor desconocido por entonces de 17 años, tardó mas de un mes en dar con el rostro y el cuerpo que buscaba, empleaba todo el tiempo del mundo en entrevistar a los candidatos, y hacerles la prueba para Romeo. Zeffirelli era un perfeccionista, tanto en su vida privada, como en su profesión. Gracias a ser así, todos los cinéfilos del mundo hemos podido disfrutar de auténticos alardes visuales cinematográficos, tocados por la estética mas fiel y refinada. Creo que, aún siendo de la misma cantera y ser opuestamente diferentes, Luchino Visconti y Franco Zeffirelli han dando al cine, momentos realmente inolvidables.

 

 

 

 

 

Zeffirelli cuidó en todos sus Films con especial detenimiento todo lo concerniente a la recreación, la ambientación histórica y las localizaciones, fijando con ello, una de las principales señas de identidad de su estilo cinematográfico. A tal punto extremó esta preocupación por reflejar fielmente el texto de Shakespeare, que eligió, para encarnar a los protagonistas de Romeo y Julieta, a dos actores desconocidos: Leonard Whiting y Olivia Hussey, quienes tenían entonces la edad de los dos personajes del drama, diecisiete y quince años, respectivamente. El buen gusto y la elegancia figurativa que Zeffirelli derrocha  una de las mejores adaptaciones de obras del genial Shakespeare, y nos dió el mas hermoso regalo que se le puede hacer al espectador, presenciar la propia obra en toda su belleza, considerándose todo un lienzo de Verona, con sus intrigas de época, sus luchas y el amor sublime de dos adolescentes que amaron mas allá de la razón, mucho mas lejos de lo que el hombre hoy en día puede concebir el sentimiento mas bello. ROMEO Y JULIETA, ya es un clásico del cine, una pieza de valor y una recreación que Franco Zeffirelli puso al servicio de la imagen como soy él supo hacer.  Esta riqueza espiritual de su profundo universo interior volvió a quedar patente en su JESÚS DE NAZARET, una nueva producción fílmica, rodada específicamente para la pequeña pantalla,  en la que todo el delicado romanticismo ético y estético de Zeffirelli trabaja en pro de resaltar la dimensión humana de la figura de Cristo. Aunque esta producción fue aclamada tanto por los críticos, como al público en general, recibió ataques por parte de los cristianos más ortodoxos, a quienes molestaba mucho esa visión tan humanizada de Jesús, presentado por Zeffirelli prácticamente como un ser normal, humano y corriente. Esa popularidad multiplicada con su JESÚS DE NAZARET, animó a la industria de Hollywood a contar con él para dos interesantes largometrajes, que explotaban mucho esa vena sentimental cultivada por el cineasta florentino en realizaciones anteriores, aunque ahora dirigidas hacia excesos lacrimógenos. Se trató de dos buenas películas, pero totalmente opuestas a todo lo realizado anteriormente, fueron CAMPEÓN y AMOR SIN FIN, está última contando con la presencia siempre de Brooke Shields. Fueron éxitos de taquilla y recibieron varios premios.

 

 

 

 

Anteriormente y en colaboración con su inseparable amigo Visconti, Zeffirelli puso en escena, entre 1948 y 1953, varias obras teatrales de algunos de los grandes genios universales, como Chéjov, Tennessee Williams y William Shakespeare. Particularmente fué un gran éxito sus montajes de OTELLO, que presentó en el Festival de Stratford On Avon, cuna del dramaturgo ingles. También en 1961 montó un espectacular marco para representar ¿QUIEN TEME A VIRGINIA WOLF?, del autor estadounidense Edward Franklin Albee. Y ya, en los circuitos operísticos internacionales, fue mas que aplaudida su versión de AÍDA, de Giuseppe Verdi. Como puede apreciarse estamos hablando de un autentico artesano de la dirección, tanto en dramas, adaptaciones del clásicos, como la propia opera en sí. El refinamiento, la sensibilidad y el buen gusto de este gran creador de la imagen, nos ha dado momentos inolvidables, sus manos no podían dejar de modelar la música, con la unión de bellas imágenes, vestuario y colorido, canonces que Zeffirelli manejaba como nadie. Mucha parte de todo este desarrollo lo adquirió de su amante Visconti, aunque sus líneas de expresión sean totalmente distintas. Visconti era un hombre tremendamente meticuloso, al igual que Franco, pero los personajes de Luchino poseían algo que todavía Zeffirelli no había podido plasmar como el realismo de su compañero, lo supo y lo adquirió mas tarde, pero en aquellos años se preocupaba mas por la presentación y la puesta en escena, que por el dramatismo de sus actores, salvo contadas excepciones. Se llegó a comentar entre los profesionales que trabajaron con ellos, que ambos discutían mucho, se disputaban el color de una tela, como el que arriesga su vida. Eran almas similares, y era lógico que estos sucesos ocurriesen, porque ambos se admiraban mutuamente.

 

 

Poco a poco, Zeffirelli recuperó su enorme prestigio en los círculos artísticos e intelectuales más rigurosos de todo el mundo merced a su vuelta a los  géneros que mejor había cultivado desde el inicio de su carrera: el teatro y la ópera. Ofreció, pues, magníficas versiones cinematográficas de LA TRAVIATA, y para el cine, obras como HAMLET, interpretada, de forma mas que correcta y sorprendente, por dos actores alejados de la tradición teatral shasperiana, como son los estadounidenses Mel Gibbson y Glenn Close. En ellas volvió a hacer gala de sus rasgos y peculiar estilo, como la minuciosa reconstrucción de trajes, muebles y demás enseres que permiten recrear perfectamente una época concreta de la Historia, o el enfoque espiritual para buscar y resaltar los sentimientos humanos de los personajes, en esto las enseñanzas aprendidas de Luchino Visconti, hicieron que su HAMLET fuera un concienzudo análisis de la venganza humana, del amor soterrado y las ansias de superación. Con todo esto metido en su retina, sembró de admiración y reconocimiento en el mundo entero, considerándose, la segunda versión mejor representada de HAMLET, después de la obra maestra de Laurence Olivier. Pero antes de sorprendernos con el estreno de su personal versión, Zeffirelli había vuelto a los titulares de las páginas culturales de todo el mundo a raíz de una agria polémica que protagonizó en 1988, tras la presentación en en Festival de Venecia de LA ULTIMA TENTACIÓN DE CRISTO, obra polémica y una recreación brutal de la vida del Nazareno. Rodada por el norteamericano Martín Scorsese a partir de la novela del griego Mikis Theodorakis. Esta película despertó de nuevo el recelo de los cristianos de todo el mundo, entre ellos Franco Zeffirelli, quien, después de haber ofrecido en la década anterior un JESÚS DE NAZARET mas que correcto, se sentía mas que autorizado para enjuiciar esta nueva mirada fría y sangrienta de los aspectos más humanos en la vida de Jesucristo. Zeffirelli criticó con dureza la cinta de Scorsese, y se sumó al coro de quienes denunciaban en el filme del norteamericano, un exceso de carnalidad impropio de la pureza de Cristo; pero, al mismo tiempo, no pudo ocultar su disgusto porque, en el transcurso de aquel mismo festival, había pasado inadvertida su cinta EL JOVEN TOSCANINI, retirada de las pantallas tras una única exhibición. Por aquellos días el el cineasta florentino manifestó sus simpatías ideológicas en la misma línea política del magnate Silvio Berlusconi, lo que acabó por empeorar aún mas su imagen en los ambientes más progresistas del mundo.

 

Zeffirelli, católico y conservador, no perdona nada a los comunistas, y recuerda con amargura el funeral de su amado Visconti:

  

“Los comunistas, a los que Luchino había entregado alma y reputación, quisieron quedárselo para ellos incluso muerto, porque aún les era útil. Qué tristeza.”

 

 

 

 

La enorme personalidad de Franco le ha posicionado entre las figuras mas representativas de la cinematografía mundial, y en Italia se le tiene como un director de cualidades exquisitas, no exento de polémica, pero admirado a fin de cuentas, que siempre es la meta de todo el que se dedica a las artes escénicas o cinematográficas. Ni su homosexualidad, ni su simpatía hacia la derecha mas radical, ni a todo lo que cuenta en su libro, ha conseguido disminuir la admiración que todos los que amamos el cine sea de un porcentaje muy elevado hacia los directores del neorrealismo italiano, que aunque Zeffirelli, no esté considerado dentro de la cantera, comenzó siéndolo y eso no se lo podemos negar, además tiene obras memorables, auténticos hitos en títulos como JANE EYRE, STORI DI UNA CAPINERA, y esa pequeña obra coral, magnifica se la mire por donde se la mire, que es un retrato mas que fiel de la época de la segunda guerra mundial, que es TÉ CON MUSSOLINI, rodada en 1999 y con un reparto de autentico infarto. Logro reunir las mejores actrices de la escena inglesa, lo mas florido del arte de la interpretación, fotografío una Italia en guerra con tal realismo que, a veces consigue que entremos en esas calles destruidas, estemos entre esas pragmáticas y surrealistas mujeres y saboreemos el té como si fuéramos los invitados de piedra. TE CON MUSSOLINI, supuso un reconocimiento de su vuelta al cine, después de varios montajes operísticos, y sacó lo máximo, si eso es posible, de actrices tan valiosas como son Maggie Smith, Lily Tomlin y la mismísima Cher, en un papel de enormes registros dramáticos, donde la actriz-cantante, sorprende, cautiva y embelesa. Son el grupo de inglesas mas sofisticadas que yo he podido contemplar, y si a esto le añadimos la estética con que Zeffirelli las presenta, y el ambiente logrado que el director crea, nos encontramos con esa obra maestra, que a veces se deja en un pequeño lugar, tras los grandes clásicos, cuando todos sabemos que tiene una preferencia sobre muchos títulos considerados míticos. 

 

 

Últimamente y mas concretamente en San Francisco, el director concedió una entrevista muy personal, tal vez a su edad ya esté de vuelta en muchas cosas, tal vez su enorme categoría esté por encima del bien y del mal, pero estoy convencido de que cuando habló así de su vida, demuestra que es un hombre también y a pesar de su posición en el mundo, su maestría como director, también puede sentirse humano.....Así lo he comprendido.

 

 

 

 

 

He de decir como final a mi homenaje, que a pesar de su edad, conservó una presencia que le caracterizó  y que fué reconocido como uno de los hombres mas elegantes de Italia, y ¿que podría añadir sobre su profesionalidad?, no creo que existan adjetivos que puedan sustituir a lo anteriormente dicho. Zeffirelli es una de esas glorias, que junto con Federico Fellini, Ettore Scola, Luchino Visconti y el inolvidable Vittorio DeSica, ha dado Italia para satisfacción y admiración del mundo y engrandecer mas todavía la labor cinematográfica de este grupo de directores italianos. Zeffirelli digamos que es el mas esteta de todos, el mas refinado y grande artesano de la perfección en la imagen, un gigante contando momentos históricos, y un enamorado fiel de esas diferente modalidades de canto, como son el recitativo, y el aria, a la que todos conocemos tradicionalmente como: !! ópera !!.

 

 Nadie podrá hacer sombra al nombre que abarca toda una vida dedicada al arte, porque su luz es demasiado potente

 

 

 

Zeffirelli murió tras una larga enfermedad en su casa de Roma, en la vía Appia Antica, a los 96 años, asistido por sus dos hijos adoptivos, Pippo y Luciano, un médico y un sacerdote le dió la extremaunción

 

 

Si existe un hombre que pueda engrandecer el cine, el teatro o la opera, este fue sin duda Franco Zeffirelli,

 

 

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