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CATHERINE DENUEVE

EL AIRE DEL VIEJO PARIS

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Contemplar a esta actriz es un deleite visual, posee el aire de Paris, el aroma de Dior y el oro de los atardeceres del Sena. Sin conocerla, sin ni siquiera haber saboreado uno de los múltiples Films que ha realizado, uno se encuentro ante una mujer con una clase indiscutible, mezclada con esa frialdad que da la fama, o la libertad que mana por sus poros, y que son norma imprescindible de alguien que lleva a Francia en sus venas. Y si por el contrario hemos visionado la inmensa mayoría de sus películas, entonces la digestión se hace un placer indescriptible y lo guardamos en ese lugar donde conservamos momentos, secuencias, actores y actrices que de alguna manera han ido a nuestro lado toda la vida. Catherine es la muestra, la vimos inmensamente bella en sus comienzos, atrozmente atractiva en su segunda etapa y ahora cuando camina por la tercera vía como profesional, donde el actor está hecho y puede romper moldes sin miedo alguno, nos encontramos con una mujer madura, de serenos gestos, de cabello especialmente estudiado, de rasgos victimas del tiempo, pero bellos como los atardeceres de la Toscana. Creo que Catherine Deneuve es junto a Brigitte Bardot, claro exponente de Francia, degustación que proviniendo de Paris es difícil de explicar, porque tanto Francia y mas concretamente Paris, no se puede describir, hay que vivirlo, amarlo y verlo. Yo voy a intentar deshojar la vida de esta maravillosa mujer, gran actriz, y sin la menor duda, interesante dama del cine.

 

 

Cuando en uno de mis viajes a Paris supe que estaba frente al domicilio de Catherine, en 76 Rue Bonaparte, algo por dentro me decía que intentar llamar, subir, verla....Pero también lo presentía difícil... una mujer como ella, viviendo en aquel lujoso edificio, como iba a recibir a un muchacho de 30 años, cuyo único aliciente era mi admiración por sus películas, su magnetismo y belleza. Recuerdo que estuve bastante tiempo frente al edificio, una hora, tal vez mas.....no lo sé, pero mis ansias poco a poco se frustraron y me encaminé por el Boulevard Saint Germain, perdiéndome por las calles de ese Barrio Latino que tanto amo, pero llevándome un gran vacío por no tener la paciencia suficiente por esperar y sentir que aquella mujer era real, y no un sueño mas de los muchos que te atrapan en la capital del Sena. Estos apuntes los tenía en mi diario, y al ojearlos, supe enseguida que debía escribir sobre Catherine ...Uno no puede dejar pasar por alto a un autentico mito viviente, quizá el único que queda de la vieja Europa, y darle forma personal dentro de mi CINEPARAÍSO, como hice con el resto de los grandes que danzan por mi Web.

 

 

 

Nunca ha aceptado que la llamen 'sex symbol' ni que le pidan hacer balance de su carrera, ni ha dejado de trabajar por ir sumando arrugas, más bien al contrario: Deneuve sigue rodando prácticamente cada año, confiándose muy a menudo a directores nóveles sin experiencia alguna. Razones de sobra para comprender que es, además, la mujer con más carácter del cine francés, acostumbrada desde sus primeros pinitos, con 13 años, a hacer y vivir como le da la gana. Quizás el éxito de Deneuve consista en haber ido siempre por libre, y puede que -para lo bueno y para lo malo- todos tengamos algo que aprender de ella, en una sociedad cada vez más encerrada en sí misma y víctima del narcisismo que nos han traído, entre otras cosas, las redes sociales. La actriz, que cumplirá 80 años en 2023…La promesa de la familia era en realidad su hermana mayor, Françoise Dorléac, quien se movía entre los directores estrella de la incipiente Nouvelle Vague, como François Truffaut. Entre tanto, Deneuve disfrutaba de estar en la sombra porque, como sigue defendiendo, nunca le ha gustado ser el centro de nada: "Prefiero quedarme en segundo plano y observar". Eso es lo que hacía Deneuve, que no pensaba dedicarse al cine, de no ser porque su hermana le insistía para que aceptara papeles y se acercara a los directores emergentes del cine francés, como Roman Polanski, bajo cuyas órdenes protagonizó 'Repulsión', la película que la lanzó. Pero tragedias del destino: el año que la carrera de Deneuve despegó, muy por detrás de la de su hermana, con 'Belle de Jour', Dorléac fue clave en el rodaje de esa película, donde las desavenencias con el director Luis Buñuel -apenas se cruzaron la palabra-. Deneuve no comprendía las extravagancias del maño y, además, se negaba a hacer las escenas de desnudo, decisión que acabó por hacer la película aún más enigmática.

 

 

 

 

 Deneuve se enamoró del actor y director de cine Marcello Mastroiani en el rodaje de «Ça n'arrive pas qu'aux autres» (1971), y un año después nació su hija, Chiara Mastroiani quien, al igual que su hermanastro, ha seguido los pasos de su madre y también es actriz. La superestrella del cine francés y el seductor cinematográfico italiano , fallecido en 1996 a causa de un cáncer de páncreas, formaron una de las parejas más carismáticas de la década de 1970. El rubio elegante y frío completó perfectamente con la personalidad de la «doncella de hielo» y ambos encontraron juntos su lugar en las pantallas. La gran dama de la pantalla francesa, y el fallecido Marcello Mastroianni, la estrella de cine más famosa y prolífica de Italia y el hombre que para muchos definió la década de 1960 con su papel en «La Dolce Vita» , fueron durante un tiempo una de las parejas más emblemáticas del panorama internacional. Se convirtieron en la pareja de oro del cine europeo cuando se embarcaron en una historia de amor de cuatro años e hicieron cinco películas juntos, ninguna de ellas clásicas. Chiara nació en 1972, cuando su padre tenía 50 años. la hija dijo en una entrevista:

 

 «Se separaron cuando yo tenía dos años, así que no los recuerdo como pareja. Nunca los he visto besarse, excepto en las películas ».

 

 

 

 

Alrededor de esta actriz siempre han ido unidos adjetivos duros, algunos insultantes, debido a su carácter, pero todos somos libres de expresarnos, de decir lo que sentimos, y hasta equivocarnos, por eso pienso que los que no la quieren, no la entienden o, simplemente, la envidian llamándole El témpano. Un apodo equivoco, porque no conjura esa belleza glacial de Catherine Deneuve, que actualmente disfruta de una espléndida madurez. Es la "dama del cine francés", uno de los escasos mitos que ha dado Europa al séptimo arte, sigue trabajando incansable. Ganó la copa Volpi a la mejor actriz en el Festival de Venecia por su película, Place Vendôme, que recomiendo ver..Su tentativa de entrar en el mundo de los negocios ha fracasado muchas veces, aunque vuelve a intentarlo con el lanzamiento de su propia línea de ropa. Su carrera artística atraviesa un momento muy dulce. Los proyectos se acumulan en su agenda y recibe los homenajes de los principales festivales del mundo, como el Oso de Berlín por el conjunto de su trayectoria.. Catherine solo tiene una preocupación: La edad, su único problema y también fuente de satisfacciones, pues en 1997 una encuesta popular la proclamó "abuela ideal" de Francia. Para la mayoría de los franceses, representa al ideal de la mujer madura del fin de siglo. Una persona independiente, que viaja, hace deporte y tiene vida social, sin dejar de ser la memoria de su familia ni descuidar a sus nietos. A Catherine no la pilló por sorpresa la admiración de sus compatriotas, al ser elegida en los años 80 su rostro como modelo para representar a Marianne, la joven con gorro frigio y busto desnudo, símbolo de la República Francesa. Más de 36.000 bustos distribuidos por los ayuntamientos de todo el país confirmaron que los franceses querían verse reflejados en la más internacional de sus estrellas de cine. Este deseo sorprendió, entonces, a la propia interesada que sucedió en ese honor a Brigitte Bardot, modelo de Marianne durante 15 años. La Deneuve no acababa de entender tanto respeto después de sufrir durante años las críticas por sus romances y maternidades de soltera.

 

-" Creo que esto significa, un cambio de mentalidad sobre el ideal de mujer que trabaja y tiene hijos, afrontando sola ambos aspectos de su vida".

 

 

 

 

Catherine Deneuve tiene todas las cualidades que el mundo reconoce. Tiene inteligencia y un humor corrosivo que a mi me parece atractivo. Es apasionada bajo una apariencia relativamente fría y la mezcla de inteligencia y sensualidad se resuelve en una gran imaginación en lo que se ha dado en llamar momentos íntimos. No es por casualidad que dos película destaquen en su carrera sean; INDOCHINA y REPULSIÓN, tal vez BELLE DE JOUR le dió prestigio, pero no es un film  que yo recomiende, creo que Buñuel, ilustra de forma brillante las fantasías eróticas de una mujer de clase media ligeramente masoquista, pero patinó en muchas secuencias. Sus metáforas en este film son irrisorias... La paradoja última era que Deneuve nunca se ha sentido parte del movimiento de liberación femenina ni ha tomado jamás partido por ninguna causa ni idea política, salvo la vez que firmó un manifiesto a favor del aborto, documento famoso en Francia en el que reconocía, con otras mujeres, que había abortado. La ambigüedad y las contradicciones han marcado la vida de esta diva de aspecto virginal y un magnetismo sexual perverso. Hija de los actores Maurice Dorléac y Renée Deneuve no se crió en el ambiente de la farándula, como cabría esperar, sino como jovencita burguesa, en remilgados colegios de monjas. Su familia la apartó de la profesión, para librarla del estigma social que suponía entonces ser cómico, y se da el caso curioso de que de niña rara vez vio a su padre en escena. Si hubiera sido por ella, quizá nunca hubiera elegido ser actriz. Fue su hermana, la que la animó a ganar algo de dinero durante las vacaciones haciendo películas. Catherine era demasiado tímida para tomar ese tipo de decisiones. Lo que sí hizo fue adoptar su apellido materno como apelativo artístico, para diferenciarse y no hacer sombra a Françoise, año y medio mayor que ella, a la que admiraba y quería como si fueran gemelas. Françoise era la guapa, la que atraía a los hombres con su vitalidad y desparpajo. Catherine, maduraba a su sombra. Juntas formaban la mujer completa, el ideal femenino, por lo que no fue raro que compartieran amantes. Fue el caso del cineasta François Truffaut, con el que hicieron algunas de sus mejores películas. Françoise protagonizando La piel suave y Catherine con El último metro, por la que ganó, el César en 1980. Trabajó junto a su hermana en varias películas. La última, el musical Las señoritas de Rochefort. Poco después de acabar el rodaje, el 26 de junio de 1967, Françoise tuvo un accidente de tráfico, la puerta del coche en el que viajaba se atascó, quedó atrapada en el vehículo y se abrasó viva. La pérdida de su hermana mayor, su cómplice y confidente, supuso un golpe emocional tan intenso para Catherine Deneuve, que pasó años sin poder hablar de ella.

 

 

 

 

Sólo reunió fuerzas para recordarla en público en 1997, al cumplirse los 30 años del accidente. Lo hizo con en el libro. " Elle s'appelait Françoise ", que escribió junto al novelista Patrick Modiano, publicando por primera vez fotos inéditas del álbum familiar. Ese mismo año se estrenó un documental de igual título, en el que Catherine desmintió su fama de frígida e inexpresiva al esbozar una lágrima al referirse a Françoise, que hoy sólo vive en la memoria de algunos cinéfilos. La Deneuve tenía 24 años en el momento del fatídico suceso y era ya una cotizada estrella internacional, que había protagonizado Los paraguas de Cherburgo, con la que el director Jacques Demi la dio a conocer; Repulsión, extraordinario film que aún hoy en día cuando recuerdo aquellos blancos y negros, y que con la estimable ayuda de Polanski demostró que sabía interpretar, y Belle de Jour, donde Luis Buñuel reveló con un personaje, el de la burguesa que fantasea con ser prostituta, dos aspectos de mujer: inocencia y perversión, que alberga en mucho el físico de la actriz.

 

Quiero hacer un comentario sobre su trabajo en INDOCHINA, la recuerdo y la tengo en un lugar especial como producto muy valioso, que descubrí en un momento critico de mi vida. Quiero confesar que esta película, me hizo abrir los ojos, sentirme vivo y con ansias de volar... Permitirme que haga un pequeño comentario del film...Es un bellísimo melodrama sórdido y romántico, ambientado en la Indochina francesa durante los años treinta, que narra los cambios que llevaron a la creación de Vietnam sobre las inevitables ruinas del colonialismo. El ser elegida como mejor película extranjera, tuvo mucho peso la interpretación de Catherine Deneuve, nominada al Oscar. Es una sofisticada y elegante mujer de ascendencia francesa propietaria de una plantación de caucho cuyos mayores amores son su hija adoptiva y el país donde vive, es como si soñando la viéramos como Una reina en Indochina. Posee un argumento potencialmente rico, pero el guión, mezclado por tres guionistas en colaboración con Regis Wargnier, no tiene ni la convicción de los hechos, ni produce la sensación de revelación que se encuentra en la buena ficción, ni la diversión de la literatura barata. Fué como un hallazgo para mi por la fascinante historia romántica que cuenta y mi admiración incondicional a la elegante interpretación de Catherine Deneuve. En sus comienzos muchos hombres pasaron por su vida, ocupando en la prensa francesa titulares escandalosos. En especial quiero destacar su romance con el director Roger Vadim, ex marido y descubridor de Brigitte Bardot y mas adelante esposo de Jane Fonda, por el que abandonó a su familia, con 17 años, y con el que tuvo a su hijo mayor, Christian. Estuvieron a punto de casarse durante un viaje a Tahití, pero la segunda esposa de Vadim amenazó con quitarle a su hija y la ceremonia se suspendió en el último momento. Catherine dijo de Roger Vadin años después, que era mejor intelectual que amante:

 

 

 

 

 

 

 "Era de esos hombres que se pasa la noche leyendo, sin importarle que la mujer que tiene a su lado se cansa y termina durmiéndose. Pero tengo que reconocer que me sentí muy atraída por él, a pesar de todo era un caballero, muy detallista, pero terriblemente acomplejado"-.

  

El director francés en sus memorias, editadas en 1986, aseguró que Catherine estaba obsesionada por los celos y los zapatos. Reveló que se habían acostado en su primera cita, y que su padre se casó con su madre para encubrir que estaba embarazada de otro hombre que la abandonó. Reconocía, que le impresionó su enorme belleza, su perfección la primera vez que la vio desnuda:

 

 

- "Recuerdo haber pensado que jamás había visto unos pechos tan hermosos. Intenté moldearla a mi estilo, como hice con la mayoría de las mujeres que estuvieron conmigo. Teñí de rubio su pelo castaño natural, convirtiendo su melena en una de sus señas de identidad, y la mostré totalmente desnuda, en "Et Satán conduit le bal". Sé que le molesta mucho que cuente estas intimidades, pero no es malo en estos momentos decir con voz alta que, era una de las mujeres mas bellas que he conocido".-

 

 

 

  

 

Su otro gran amor fué Marcello Mastroianni, con el que filmó varias películas en los años 70, el actor abandonó a su esposa en Roma para instalarse con ella en París. Tuvo con él a su hija Chiara, Catherine nunca ha deseado que sus hijos se hicieran actores, pero Christian Vadim y Chiara Mastroianni han seguido sus pasos. No fue madre con su marido, el fotógrafo inglés David Bailey, el único hombre con el que se casó en Londres, en 1965, vestida de negro y con Mick Jagger como padrino. Luego, ha habido muchos hombres. Entre ellos, Johnny Halliday, Polanski, Demy, Omar Shariff y Burt Reynolds. Algunas de sus mejores películas, las ensalzadas por la critica las hizo en los sesenta, una década a la que puso broche de oro con LA SIRENA DE MISSISSIPPI, de su amigo y confidente Truffaut, y TRISTANA, de Buñuel, pero Catherine era demasiado europea para vivir en Hollywood, desde donde se la reclamaba, pero sólo trabajó allí de paso, lo que no le ha impedido optar al Oscar, aunque algo tarde, lo haría con la esplendida INDOCHINA. No ha perdido ese atractivo ambivalente, que siguió cultivando con Films como LOS LADRONES, en el que hay una relación lésbica, pálido y fallido recuerdo de su inolvidable y surrealista escena del amor vampírico que mantiene con esa otra gran actriz que es Susan Sarandon en la película EL ANSIA.

 

 

 

 

Para entender por qué Catherine Deneuve sigue siendo la viva imagen de la elegancia basta con verla al principio de una de sus ultimas aportaciones: POTICHE, MUJERES AL PODER, vestida a sus 67 años en un chándal rojo, haciendo footing y manteniendo el glamour intacto...No dudéis que estamos hablando de una mujer con clase. En POTICHE, que a mi me ha parecido un hallazgo visual, es una comedia, que medita sobre las relaciones entre hombres y mujeres, aunque todo eso hoy en día a evolucionado, pero siguen existiendo desigualdades y machismo. Sobre este film ha dicho la actriz:

 

- "Oficialmente nunca he sido una feminista, aunque siempre me he sentido como tal. Después de todo, provengo de un familia de cuatro hermanas".-

 

Cuando se le ha hecho mención a su belleza en pleno siglo XXI, casi intacta desde que interpretó a hermosas mujeres para Jacques Demy, Luis Buñuel y Roman Polanski, desvía el foco de sí misma y hace una crítica el extendido uso del bótox en el mundo del cine:

 

- "Aunque creo que los directores empiezan a estar hartos de trabajar con actores y actrices que no son capaces de mover las cejas, seguimos en un mundo esclavo de la imagen. En todo caso, el problema no solo incumbe a los actores, también hay muchísimas personas que recurren a la cirugía plástica en el mundo de la política, como por ejemplo Silvio Berlusconi y esto resulta ridículo, ojalá fuera lo único ridículo que hace. En mi caso el secreto, en todo caso, consiste en Pilates y una dieta equilibrada, evito el sol y no me obsesiono con mi propia imagen. Soy como todo el mundo, no me gusta envejecer ni perder energías. Después de todo, me dedico a una profesión en la que es importante ofrecer siempre tu mejor imagen. Pero, aunque el asunto no me provoque indiferencia, tampoco me quita el sueño, sobre todo porque tengo la suerte de haber vivido una vida plena, llena de amigos, de amor, de hijos y nietos"-

  

 

 

 

En el año 2007 salió a la venta una publicación no autorizada de la actriz: "Deneuve, la liberada" es su título, escrita por el periodista Bernard Violet que se publicó en Francia, con un enorme éxito de ventas. Yo la leí hace un año y reconozco que aunque dudo de la veracidad de las biografías no autorizadas, siempre algo de verdad se entrelaza en sus líneas, me pareció una lectura muy interesante, y en cierto modo la visión que el espectador tiene de Catherine se agranda. El autor en esta ocasión, a lo largo de 480 páginas, relata con sumo detalle la vida y carrera de la diva francesa, desvela el turbio pasado de su padre, Maurice Dorléac, durante la ocupación alemana, y presenta a una Deneuve ambiciosa, minuciosa con las personas que elige como amantes o amigos  y obsesionada por el dinero. Dos años de investigación invirtió Violet, entrevistando a personas que compartieron la vida de la actriz, personal de servicio, actores, actrices y familiares, todo para sacar a luz una biografía no autorizada.

  

 En una entrevista publicada en "Le Parisien", el escritor justificó la elección, diciendo que a pesar de sus sombras,  Deneuve es la última representante del "star system" del siglo XXI y una de las pocas actrices francesas conocida a nivel internacional:

 

 

- "Tiene el estatus de un mito, ella lo es y lo seguirá siendo. Sus películas son obras interesantes y sobre todo por su inmarchitable belleza, pero encuentro muy decepcionante la mujer que hay detrás de la actriz. Es conocido su mal genio cuando se aborda su vida privada, y no ha dudado en acudir a los tribunales si creía lesionada su privacidad. Estos procesos son para ella una importante fuente de ingresos. Catherine tiene una obsesión financiera desmedida, que le ha llevado a aceptar cualquier cosa, prestar su imagen a empresas e industrias del lujo o vender muy cara su presencia en fiestas o Festivales de cine, o es ella quien lleva su propio negocio, gracias a una Empresa que creó en 1985, cuya gestión está lejos de ser ortodoxa, tal y como escribió en su día su hermana pequeña. La actriz ha vuelto locos a muchos de sus socios con los que a menudo ha sido injusta. Deneuve es una mujer no del todo feliz, un personaje patético que ha reivindicado siempre su independencia y su libertad por la que ha pagado un alto precio y yo como periodista y en este caso biógrafo, pienso que Catherine Deneuve es más reconocida que amada" -

 

 

 

 

 Siempre he sentido una inclinación hacia Catherine, como la sentí hace tiempo por Bardot, pero en Catherine cobra un valor mas pesado, y de hecho cuando viajo a Paris, siempre voy al 76 Rue Bonaparte como hipnotizado, como un zombie sin solución, tal vez ya no viva allí, seguramente habrá cambiado de residencia, pero aún consta su nombre en el barroco portal de Rue Bonaparte. Es mucho lo que me conduce ir a Paris, recuerdos, momentos felices, Paris me ha devuelto a mi mismo, y de esto han pasado muchos años, pero los recuerdo como si fueran de ayer mismo, no hay nada para mi tan relajante, tan verdadero, tan mío, tan enriquecedores como la ciudad del Sena. Mis amigos me conocen, lo saben., lo aprueban y me animan a irme allí definitivamente y no descarto la posibilidad, porque en mi interior sé que mis días terminarán en la ciudad que se aprende a amar. Catherine es Paris, es música, el sonido Piaf,  como las calles empinadas que suben a Montmartre, es olor Dior, Catherine es una diva, un mito, una leyenda, que como Sofía Loren, los años pasaron de largo a toda velocidad, sin fijarse en ellas. Este homenaje que faltaba en mi web ahora ha cobrado vida, y me siento pleno, entusiasmado, porque escribir sobre esta actriz, es como regresar a Paris y caminar hacia Rue Bonaparte. Se podría hablar tanto de Catherine que faltaría espacio en cualquier blog o website. Su personalidad, su belleza, los Films que ha rodado a lo largo de su carrera, pero quiero destacar en ella ese aire de diva francesa, que vive por encima de sus posibilidades, que se aferra a los recuerdos que se agrupan en su largo historial personal. Catherine es y ha sido una mujer muy deseada en toda Francia y en el mundo entero. Se comenta que todo se lo debe a Roger Vadin, y eso no es cierto, cuando Vadin la conoció, Catherine sabía perfectamente lo que quería, yo creo que el utilizado fué él. Lo contrario que el director vivió con sus otras famosas actrices: Bardot y Jane Fonda, aunque Fonda merece estudio aparte, como mujer independientes, extraordinario icono del cine y perteneciente a una saga de prestigio. Roger Vadin siempre apuntó que Jane fué a la mujer que mas amó, y la que mas le inspiró siempre. Jane le venía grande para terminar sus días con un director de segunda fila, y ella voló a sus raices.

Catherine Deneuve en su biografía dice cosas que me gustaría insertar para dar final a mi homenaje:

  

 

- Paris es mi ciudad, no puedo estar mucho tiempo lejos de ella, me entra como una especie de nostalgia, a la que remedio rápidamente cogiendo el primer avión. Creo que mi vida, mis hijos, mis amores, ,mi carrera no hubiera existido de la misma forma, porque me siento plenamente orgullosa, de ser francesa. Mis amigos me tachan de obsesiva, tal vez lo sea, pero es tan hermoso contemplar lo que me rodea... Recuerdo los últimos planos de ULTIMO TANGO EN PARIS, cuando Brando herido de muerte se acerca al balcón y mira los tejados de la ciudad por última vez. Por mucho que sufra, o tenga una complicación, negocios que no me funcionan como yo quisiera, o amantes que no llaman, desapareciendo en la niebla, o si mis hijos tardan en comunicarse conmigo, me queda las mañanas cuando despierto y abro los ventanales respirando ese aire que desprende Paris.. Tal vez por eso nunca me instalé en Hollywood, yo, aunque muchos lo duden por mi aspecto serio o distante, tengo alma y sensibilidad a flor de piel. Adoro Italia, pero mi ciudad es el mejor de los lugares que existen en el mundo.- 

 

 

Se puede admirar a una actriz, tenerla como musa, como símbolo de belleza, o disfrutar con sus registros de actriz como si de la misma Bette Davis se tratara, pero cuando esperamos pacientes la llegada del Tranvía llamado deseo, donde danzan los rostros de los hombres y mujeres que tejidos con hilo de oro forman el firmamento del Séptimo Arte, nos subimos a él para emprender un largo camino.

 

 Nada mejor que llevar de equipaje el misterio de la belleza, porque todos aquellos que hemos tenido la suerte de viajar en ese tranvía, se puede decir que hemos conseguido atrapar con nuestras manos la sublimidad de esa armonía y perfección.

 

 

 

 

 

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